Guía independiente sobre el cuidado de las prendas de piel y la ropa de abrigo de invierno. No es una tienda, ni una fábrica, ni un taller de confección; no vende nada y no tiene relación con el sitio que antes ocupaba este dominio. Confía la limpieza y la reparación de la piel a especialistas.

Guías prácticas

Guías prácticas

El primer artículo de esta sección explica cómo guardar durante el verano un abrigo u otra prenda de piel para que en otoño vuelva a tus manos tal como estaba. La mayoría de los pasos solo requieren atención y una tarde libre; todo lo relacionado con la limpieza y las reparaciones lo dejamos en manos de especialistas.

Para un abrigo de piel, el verano no es una pausa, sino una temporada más. De cómo lo guardes depende el estado en que llegará a las primeras heladas.

— Opinión de la redacción

Qué tener preparado

  • Una percha ancha, a la medida de los hombros de la prenda, para que la piel no se estire ni se marque.
  • Una funda transpirable de algodón, lino u otro tejido natural, lo bastante amplia para las mangas y el cuello.
  • Un antipolillas pensado para guardar ropa, con sus instrucciones.
  • Un sitio en el armario o en el trastero que sea fresco, oscuro y seco, donde la prenda pueda colgar holgada.
  • Buena luz para revisarla: de día junto a una ventana o bajo una lámpara potente.
  • Margen de tiempo para llevar la prenda, si hace falta, al peletero o a un especialista en limpieza de pieles.
  1. Elige un día seco

    Empieza los preparativos cuando la temporada haya terminado de verdad y la prenda lleve varios días sin salir a la calle. La piel debe estar completamente seca: nunca guardes un abrigo húmedo.

    Ejemplo ilustrativo: en su última salida, al abrigo le cayó nieve húmeda, así que los preparativos se aplazan hasta que se seque colgado en una percha dentro de casa.

  2. Revisa la prenda entera

    Comprueba el pelo en los hombros, junto a los bolsillos, en los puños y en el bajo: son las zonas que más rozan. Revisa las costuras, el forro, los ojales y los cierres, y mira debajo del cuello.

    Ejemplo ilustrativo: en un hombro el pelo está claramente más corto que en el otro; lo más probable es que lo haya gastado la correa del bolso. Conviene apuntarlo para enseñárselo al peletero.

  3. No quites las manchas por tu cuenta

    No intentes eliminar en casa restos de maquillaje, comida o suciedad de la calle: los disolventes y los detergentes pueden estropear tanto el pelo como el cuero. Enseña la mancha a un especialista en limpieza de pieles antes de guardar la prenda.

    Ejemplo ilustrativo: junto al cierre del cuello ha quedado una mancha oscura; la prenda va primero al especialista y solo después al armario.

  4. Lleva a arreglar lo que lo necesite

    Un pequeño desgarro, una costura que se abre o un ojal flojo no se arreglarán solos durante el verano, y la próxima vez que te pongas la prenda pueden ir a más. En primavera puedes hacer el arreglo sin prisas, sin esperar al frío.

    Ejemplo ilustrativo: bajo la axila se ha abierto un poco una costura; se le enseña al peletero en lugar de coserla en casa con hilo normal.

  5. Airéalo y sacúdelo

    Cuelga el abrigo en una percha en una habitación fresca, junto a una ventana abierta, pero no al sol. Sacúdelo con suavidad para que el pelo se ahueque y déjalo colgado así hasta la noche.

    Ejemplo ilustrativo: el abrigo pasa el día a la sombra junto a la puerta abierta del balcón, y por la noche se sacude y se mete en su funda.

  6. Ponle una funda de tela

    La funda debe ser de un tejido transpirable y tan amplia que la piel no quede aplastada dentro. El plástico no sirve: el aire no circula y puede acumularse humedad.

    Ejemplo ilustrativo: todavía no hay una funda adecuada, así que de momento hace sus veces una funda nórdica vieja de algodón echada holgadamente sobre la percha.

  7. Elige el sitio y protégelo de la polilla

    Cuelga la prenda en un lugar fresco, oscuro y seco, de modo que no toque la ropa de al lado. Pon cerca un antipolillas siguiendo sus instrucciones: la polilla daña la piel natural y la lana.

    Ejemplo ilustrativo: el abrigo se pasa al extremo del armario, lejos de la pared caliente por la que sube la tubería de la calefacción, y el antipolillas se coloca en la balda de encima.

  8. Echa un vistazo al armario en verano

    Varias veces durante la temporada, abre la funda y mira la piel: comprueba que no hayan aparecido calvas, rastros de polilla u olor a humedad. Si algo te preocupa, es mejor acudir enseguida a un especialista.

    Ejemplo ilustrativo: a mitad del verano se ven señales de polilla en un jersey de lana cercano; es el momento de revisar con atención también el abrigo.

Errores frecuentes

  • Guardar el abrigo cuando aún no se ha secado de la última nevada.
  • Guardar la piel en una bolsa de plástico o en una caja de plástico bien cerrada.
  • Colgar la prenda en una percha fina o en un gancho, con lo que se estira y pierde la forma.
  • Intentar quitar las manchas con disolventes, agua con jabón u otros remedios caseros.
  • Dejar los pequeños arreglos para el otoño, cuando la prenda hace falta con urgencia.
  • Meter el abrigo a presión en un armario abarrotado, donde el pelo se aplasta contra la ropa de al lado.
  • Secar o «refrescar» la piel con el secador, con la plancha o sobre el radiador.

Otras opciones

  • Si tienes poco espacio en el armario, reserva al menos un extremo de la barra para el abrigo, donde cuelgue holgado, y pasa otras prendas a las baldas durante el verano.
  • Si en casa hace calor y el ambiente es seco todo el año, pregunta a un especialista en pieles qué lugar de almacenamiento le conviene más a tu prenda.
  • Si tienes un chaquetón de borrego o una prenda de piel sintética, el proceso es casi el mismo: secado, revisión, funda transpirable y un lugar fresco; los requisitos especiales, consúltalos en la etiqueta.
  • Si ya no quieres el abrigo, piensa en transformarlo en el peletero o en dárselo a alguien que pueda aprovecharlo.

Comprueba lo aprendido

  • La piel está completamente seca y la prenda no ha estado bajo la nieve en los últimos días.
  • El pelo, las costuras, el forro, los ojales y los cierres se han revisado con buena luz.
  • Las manchas las ha visto un especialista en limpieza y no se han tratado con remedios caseros.
  • Los pequeños desperfectos los ha arreglado el peletero.
  • La prenda se ha aireado a la sombra y se ha sacudido con suavidad.
  • El abrigo cuelga de una percha ancha dentro de una funda de tela amplia.
  • El lugar de almacenamiento es fresco, oscuro y seco, y la prenda no toca la ropa de al lado.
  • El antipolillas está colocado según sus instrucciones y hay varias revisiones previstas para el verano.

Catálogo de artículos para lectores en español

Aquí irán apareciendo artículos independientes sobre prendas de piel y ropa de abrigo de invierno pensados para quien lee en español: cómo llevar la piel en inviernos suaves y lluviosos, cómo cuidarla en una escapada a la nieve, cómo guardarla en casas con mucha humedad o con calor intenso en verano y cómo dar una segunda vida a una prenda antigua. Los escribimos específicamente para la versión en español de la guía y no abordamos temas que requieran el trabajo de un especialista.

Por ahora el catálogo tiene un solo artículo: el que está publicado más arriba. Los demás aparecerán cuando estén terminados del todo.

En qué estamos trabajando

  • Un abrigo de piel en un invierno suave y lluvioso: cómo llevarlo sin que sufra con la humedad.
  • Escapada a la nieve en la montaña: cómo llevar y secar la ropa de abrigo durante el viaje.
  • Guardar la ropa de abrigo en verano en una casa cerca del mar, donde el ambiente es muy húmedo.
  • El abrigo de piel heredado: cómo revisar su estado a simple vista y cuándo enseñárselo a un peletero.
  • Piel sintética: cómo mantener el pelo suave y evitar que se apelmace con el uso.

Normas de la redacción

  • Los artículos de este catálogo se escriben por separado para cada versión lingüística y no son traducciones.
  • Algunos artículos enlazan a sitios de terceros, incluidos servicios de videojuegos; no controlamos su contenido, precios ni condiciones.
  • No publicamos publicidad de tiendas, fábricas ni talleres de confección, clasificaciones, precios ni opiniones.
  • Preguntas

    Respuestas breves sobre el uso diario, el cuidado y el almacenamiento, y sobre la elección entre piel natural y piel sintética.

  • Secciones

    Mapa de la guía: piel natural, piel sintética y otras prendas de abrigo, cuidado y almacenamiento, reparaciones y segunda vida.

  • Selecciones

    Itinerarios de lectura: la primera nevada, el verano en el armario y el viejo abrigo de piel del baúl de la abuela.

  • Glosario

    Glosario: pelo de guarda, borra, cuero, piel depilada y rasada, peletero, transformación, mutón, borrego y piel sintética.

Fuentes

  • Recomendaciones de los fabricantes sobre el cuidado de las prendas de piel
  • Manuales de referencia sobre peletería y artículos de piel

Los consejos de esta guía se basan en las recomendaciones generales de los fabricantes y en la literatura de referencia sobre peletería, y se exponen a grandes rasgos. Si la etiqueta de tu prenda indica sus propias instrucciones de cuidado, esas instrucciones prevalecen sobre las nuestras: ante cualquier discrepancia, guíate por la etiqueta y por la opinión de un especialista que haya visto la prenda en persona.